1 | Billetes Españoles

250 Pesetas. 1 de Enero de 1878. Prueba sin numeración de anverso y reverso. (Edifil 2021: 279). Muy rara, de este billete sólo se conoce la prueba en cartulina, no llegó a imprimirse. SC-.

PD: Agradecemos a Ramón Cobo su corrección en esta descripción donde rectifica la información dada por el catálogo Edifil, donde se indica que el billete nunca llegó a ser producido, y que a su vez era nuestra errónea fuente de información.

Se conocen dos ejemplares, uno vendido públicamente en el 2008 y taladrado y otro perteneciente a la colección del Banco de España con la palabra Inutilizado microtaladrada y un sello al dorso de la sucursal del Banco de España en Valencia. Este último se puede encontrar fotografiado en el libro Los Billetes del Banco de España editado en 1974.

La ley de bancos de emisión de 1856 autorizó la puesta en circulación de billetes modificando el valor mínimo desde los 500 reales que se había aprobado en ocasiones anteriores hasta los 100 reales, mientras se mantenía el valor tradicional de 4.000 reales como límite superior. Cuando la peseta se estableció como moneda oficial y el Banco de España tuvo a bien emitir en dicha divisa (que no fue inmediatamente), las denominaciones de los billetes sufrieron una transformación debido a las equivalencias entre reales y pesetas. La primera emisión en pesetas fue la de 1874, que no se puso en circulación hasta el año siguiente. Desde esa serie se adoptaron los clásicos valores de 25, 50, 100, 500 y 1.000 pesetas, resultado de la equivalencia de los valores en reales de muchos billetes, pero no de todos. El billete de 500 reales se transformó en el de 100 pesetas, de un valor ligeramente inferior, y el equivalente al de 1.000 reales dejó de existir.
Esto fue así, en líneas generales, en todas las emisiones excepto en la de 1878, cuya serie, al igual que la de 1880, carecería del valor inferior de 25 pesetas. Pero en la emisión de 1878 se tomó una determinación adicional que resultó en un billete extraño: dar equivalencia a los 1.000 reales con un billete de 250 pesetas, un valor atípico, pero que tenía cierta lógica con una secuencia en base decimal de billetes que empezaba en 25. El Banco venía de dos encargos al extranjero (1875 a Reino Unido y 1876 a Estados Unidos) y quizá quisieron dar un toque de originalidad a su producto. Es posible, dadas las cantidades impresas, que este billete se produjera en un intento de compensar una menor tirada de billetes de alta denominación, poco empleados en el siglo XIX, o como previsión para no tener que poner aquellos en circulación durante un tiempo. En todo caso, este billete de 250 pesetas de 1878 se puso en manos del público en 1880 y convivió con muchos otros de emisiones anteriores y posteriores durante su reducida vida.
Pero más allá de esta curiosa denominación (única en todo el billetario español), la relevancia del ejemplar ofrecido es todavía mayor. Si el billete emitido es extraordinariamente raro, de los que más de la notafilia española, encontrar lo que parece ser una prueba no lo es menos, dada la superlativa calidad del ejemplar y la nitidez de la impresión. Los grabados de este billete fueron dirigidos por Federico Navarrete y el papel proviene del primer encargo del Banco al productor zaragozano afincado en Madrid, Pedro Nolasco Oseñalde.
Como curiosidad, esta serie está firmada por José Elduayen como Gobernador del Banco de España. Elduayen había sido Ministro de Hacienda y un firme opositor a la expansión nacional de los billetes por parte del Banco de España. Por poner más en contexto este billete, nos encontramos en un año en el que se daban los últimos coletazos de resistencia del Banco de Bilbao por mantener el derecho a emitir billetes. También es el momento del establecimiento de sucursales del Banco de España en Reus y Tarragona tras la creación de las primeras sedes durante el proceso de fusión de los bancos provinciales.


Traducciones automáticas

flag_en 250 Pesetas. January 1, 1878. Proof without front and back numbering. (Edifil 2021: 279). Very rare, only the cardboard proof is known of this bill, it was never printed. Almost Uncirculated.

PS: We thank Ramón Cobo for his correction in this description where he rectifies the information given by the Edifil catalogue, which indicates that the bill was never produced, and that in turn it was our erroneous source of information.

Two copies are known, one sold publicly in 2008 and drilled and another belonging to the collection of the Bank of Spain with the word Inutilado microdrilled and a stamp on the back of the Bank of Spain branch in Valencia, the latter can be found photographed in the book The Banknotes of the Bank of Spain published in 1974.

The law on issuing banks of 1856 authorized the putting into circulation of banknotes, modifying the minimum value from the 500 reales that had been approved on previous occasions to 100 reales, while maintaining the traditional value of 4,000 reales as the upper limit. When the peseta was established as the official currency and the Bank of Spain saw fit to issue it in that currency (which was not immediately), the denominations of the banknotes underwent a transformation due to the equivalences between reales and pesetas. The first issue in pesetas was in 1874, which was not put into circulation until the following year. From that series, the classic values ​​of 25, 50, 100, 500 and 1,000 pesetas were adopted, the result of the equivalence of the reales values ​​of many banknotes, but not all. The 500- reales bill became the 100-peseta bill, of slightly lower value, and the equivalent of the 1,000- reales ceased to exist.
This was the case, in general terms, in all issues except that of 1878, whose series, like that of 1880, would lack the lower value of 25 pesetas. But in the 1878 issue, an additional determination was made that resulted in a strange bill: giving equivalence to the 1,000 reales with a 250 peseta bill, an atypical value, but which had a certain logic with a decimal-based sequence of bills that began in 25. The Bank had two orders abroad (1875 to the United Kingdom and 1876 to the United States) and perhaps they wanted to give a touch of originality to their product. It is possible, given the quantities printed, that this banknote was produced in an attempt to compensate for a smaller circulation of high denomination banknotes, which were rarely used in the 19th century, or as a precaution to avoid having to put those into circulation for a time. In any case, this 250 peseta note from 1878 was put into the hands of the public in 1880 and coexisted with many others from previous and later issues during its short life.
But beyond this curious denomination (unique in the entire Spanish billet), the relevance of the specimen offered is even greater. If the note issued is extraordinarily rare, one of the most common among Spanish Notafilias, finding what appears to be proof is no less so, given the superlative quality of the copy and the clarity of the printing. The engravings on this banknote were directed by Federico Navarrete and the paper comes from the Bank's first order from the Zaragoza producer based in Madrid, Pedro Nolasco Oseñalde.
As a curiosity, this series is signed by José Elduayen as Governor of the Bank of Spain. Elduayen had been Minister of Finance and a firm opponent of the national expansion of banknotes by the Bank of Spain. To put this banknote in more context, we find ourselves in a year in which the Banco de Bilbao's last signs of resistance were being given to maintain the right to issue banknotes. It is also the time of the establishment of branches of the Bank of Spain in Reus and Tarragona after the creation of the first headquarters during the merger process of the provincial banks.

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Miércoles, 20 Diciembre 2023 | 16:00

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